No hace mucho el candidato presidencial demócrata, Barack Obama dijo que los estadounidenses deberían tratar de que sus hijos estudiaran español u otra lengua extranjera. Por otro lado, en las bases de este año del concurso Casa de las Américas, convocado desde La Habana, Cuba, aparece como categoría nueva un premio extraordinario para estudios sobre los latinos en Estados Unidos: “teniendo en cuenta el peso creciente de la comunidad latina en los Estados Unidos y su incidencia en los aspectos más disímiles de la vida de ese país- se convoca a un Premio Extraordinario de ensayo sobre el tema, desde cualquier perspectiva o disciplina”. En Canadá aún estamos lejos, principalmente por razones demográficas, de tener ese relieve, ya que para que hubiera en el país el mismo porcentaje de hispanófonos, tendríamos que ser tres millones y medio. Pero ya existen agrupaciones e instancias dedicadas no ya sólo el aprendizaje del español sino su mantenimiento y desarrollo. Esto significa un salto cualitativo. El idioma refleja la realidad de su entorno a través de la creación cultural y modifica su textura semántico-lingüística. Se pasa de la enseñanza y la difusión del acerbo cultural hispánico mediante programas universitarios y actividad de difusión a la creación de un acerbo hispánico nuevo en un entorno nuevo.
En Canadá hay muchas organizaciones, agrupaciones e instancias que tienen un componente hispánico predominante o importante. Pero entre las que estimulan la producción cultural en español en el país de manera específica, una de las más importantes que conocemos es el concurso anual de narraciones breves en español, Nuestra palabra, cuyo iniciador y principal gestor es el narrador peruano residente en Toronto Guillermo Rose. Este año el concurso recibió alrededor de 70 cuentos evaluables, fuera de otros que fueron descalificados. Buscando estadísticas de la población hispánica en el país encontré un artículo de Elvira Sánchez de Malicki, que afirma que somos 520.260, según datos de un recensamiento de Estadísticas de Canadá de 2004, pero esta cifra no incluía a niños menores de 15 ni a las personas que no se auto identificaron. Si asumimos la existencia de unos 700.000 hispanohablantes, una de cada 10 000 personas hispanohablantes en el país mandó un cuento, lo que equivaldría en la ciudad de México a un concurso con 2.000 participantes. Se puede decir que el interés por la práctica literaria en español no es escaso en Canadá y equivale al que existe en los países hispanohablantes. La existencia, preservación y productividad del castellano es concreta e incuestionable en el país.
| Se puede decir que el interés por la práctica literaria en español no es escaso en Canadá y equivale al que existe en los países hispanohablantes. |
Un hito significativo para la historia y registro de la lengua y literatura en castellano en Canadá fue el lanzamiento, organizado por la Red Cultural Hispánica, de la antología Retrato de una nube. Primera antología del cuento hispano canadiense, de Luis Molina Lora y Julio Torres-Recinos, que reúne a 22 autores canadienses provenientes de México, Colombia, Argentina, Chile, Guatemala, Perú, Bolivia y El Salvador. La Red Cultural Hispánica es un organismo destinado a la preservación de la cultura hispánica, creado en 2006, que según sus estatutos entiende a la cultura "en un sentido amplio", que abarca la gama completa desde lo popular a lo culto, manifestada en todas sus expresiones (plástica, cine, teatro, prosa, poesía y otras formas literarias, folclore, humor, artesanía, ensayo, crítica, teoría, comentario, letras de canciones, composición musical, entre otras). Hasta ahora la Red, que se define básicamente como un órgano facilitador, ha lanzado libros, auspiciado presentaciones de películas y recitales y ha organizado dos simposios en su serie sobre autores hispano canadienses, uno centrado entorno a mi obra y el segundo en la de la poetisa, crítica, narradora y artista visual argentino canadiense Nela Rio. La Red anuncia para el primer semestre del próximo año unas jornadas centradas en la literatura femenina hispánica en Canadá, que reunirá a escritoras hispánicas que viven y producen en Canadá y a sus críticos.
La poeta Nela Río es la gestora principal de otra importante iniciativa, la del Registro de autores creativos de la Asociación Canadiense de Hispanistas, que brinda espacio en la web a las obras y actividades de artistas plásticos, traductores, escritores y promotores culturales hispano canadienses y latinoamericanos en general, y que ya cuenta con casi 100 afiliados no tan sólo en Canadá. No se puede exagerar la importancia de este registro, alojado bajo el alero académico de la Asociación Canadiense de Hispanistas, para la institucionalización de la cultura hispánica producida en el país,--a lo que se suman otras diversas actividades de esta poeta en el mismo sentido--, es decir la apertura de espacio a la creación literaria, crítica y plástica hispánicas, además de su proyección hacia la comunidad, especialmente universitaria y en el seno de las reuniones profesionales de especialistas académicos de la enseñanza de la lengua castellana y las literaturas en español.
La necesidad y el hecho de dar a conocer poesía, prosa, ensayo y periodismo hispánicos ha ido creando instancias, organizando espacios. No todas las comunidades de habla castellana, formadas básicamente desde la década de los 1970, llegaron con una infraestructura cultural bajo el brazo, como la comunidad chilena de exilados a raíz del golpe del 73. Una de las primeras interesadas por la naciente literatura chilena en Canadá fue Margarita Feliciano, que después de encontrarse en variadas actividades con estos autores exilados en Toronto, publicó en la revista luxemburguesa plurilingüe Nouvelle Europe un artículo con muestras poéticas; “Poetas chilenos en el exilio. El caso del Canadá”.
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Esta poeta, traductora, crítica y académica ítalo argentina reside en Toronto desde hace tiempo y es la figura central de la Celebración Cultural del Idioma Español (CCIE) cuyas jornadas anuales han sido una de las tribunas y espacios principales con que ha contado la literatura y cultura hispánicas made in Canada. La Celebración se realiza anualmente en Toronto, paralelamente a un festival de cine hispánico (Sí-Sí Cine). Las Jornadas cuentan con el apoyo de organizaciones de la comunidad hispánica y la contribución y respaldo de representaciones diplomáticas y consulares, instancias académicas y organizaciones canadienses de apoyo a las artes. Más de una iniciativa antológica de poesía ha surgido alrededor de las reuniones de la CCIE. En algún momento estuvo ligada a la revista Índigo, que presentaba en inglés y español obra de diversos autores, entre ellos creadores latinoamericanos que viven en Canadá. Durante la CCIE se hacen habitualmente lanzamientos de libros y generalmente llegan con su obra autores consagrados de América Latina y España. Una buena parte de los autores hispanógrafos de Canadá han tenido la oportunidad de asistir y participar en los eventos anuales de la Celebración.
| La realidad de la multiculturalidad y el multiculturalismo canadienses nos dan el derecho a la preservación y desarrollo de nuestro idioma y cultura, lo que justifica nuestra presencia política e institucional en el país. |
Mientras que la población de habla castellana en Norteamérica pasa por momentos decisivos para el establecimiento de sus derechos ciudadanos y la salvaguarda de su idioma y cultura, estos enclaves de preservación y desarrollo de la cultura hispánica en Canadá son cruciales. La realidad de la multiculturalidad y el multiculturalismo canadienses nos dan el derecho a la preservación y desarrollo de nuestro idioma y cultura, lo que justifica nuestra presencia política e institucional en el país. Es este el contexto que en que se enmarca la CCIE y la infatigable y talentosa Margarita Feliciano, que ha sido la fuerza motriz y central de esta organización en todos estos años.
Y al escribir una nota como ésta no se puede dejar de lado al Taller Cultural El Dorado, esta serie de lecturas que no ha cesado tener su sesión mensual en 12 años, cuyos invitados especiales son autores predominantemente hispanohablantes. Aparte de sus características sesiones mensuales, El Dorado ha organizado fiestas, presentado películas y realizado los congresos Boreal, cuatro hasta la fecha, dedicados fundamentalmente a la preservación y desarrollo de la cultura latinoamericana y chilena producida en Canadá. A sus sesiones mensuales acuden autores hispánicos y que escriben en las diversas lenguas representadas en el mosaico canadiense. Entre sus invitados se ha contado a gran número de los escritores hispano canadienses como ocasionalmente a autores de otros países, como Chile, Estados Unidos, Cuba, Brasil y México, como quedaría de manifiesto si se hiciera un recuento de los cerca de 150 autores invitados que han pasado por el Taller.
Jorge Etcheverry en el Taller Cultural El Dorado, 2007
Son tiempos en que se siente la necesidad de un espacio para los escritores y trabajadores y activistas culturales hispanos. El crecimiento demográfico de la población de habla hispana en Canadá y su creciente incidencia en la vida del país, sumada al aumento de lazos de todo tipo entre Canadá y América Latina se manifiestan en esta proliferación de la actividad cultural hispánica y la acompañan. La preservación y el desarrollo de la literatura escrita en español en Canadá es y sigue siendo uno de los mandatos auto impuestos, escritos o no de las organizaciones someramente descritas arriba, que no agotan por cierto el panorama de estas agrupaciones en el país, sino que representan más bien lo que a nosotros nos ha sido posible conocer, a veces bastante directamente. No cabe duda que hay numerosos organismos en las distintas provincias de este inmenso país, cuyo mandato y práctica envuelve de una manera u otra a la cultura hispánica en Canadá. Pero nuestra experiencia limita el alcance de esta nota.
El poeta Jorge Etcheverry nació en Santiago de Chile en 1945, donde formó parte de la Escuela de Santiago y del Grupo América, agrupaciones poéticas de la segunda mitad de los sesenta. Llegó a Canadá en 1975, donde se doctoró en literatura en la Universidad de Montreal y trabaja actualmente como traductor. Ha publicado textos poéticos en diversas revistas como Lar, Orfeo, Casa de las Américas, Trilce, Araucaria, New Canadian Review, Existere, Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, Contemporary Poetry y Ellipse. Para más información, visite su sitio web: www.etcheverry.info |