“La visibilidad del traductor”

Found in Translation: How Language Shapes our Lives and Transforms the World
Autores: Nataly Kelly, Jost Zetsche
Editorial: Penguin
Nueva York, 2012

Reseña por Martin Boyd

Imagínese un grupo de estudiantes de la secundaria que hablan de sus planes para el futuro. ¿Cuáles son las trayectorias profesionales que tienen en mente? -Yo quiero ser abogado-, dice Daniel. -Creo que probablemente seré veterinaria-, comenta María. -Sin duda, una actriz-, afirma Eva. Pero, ¿acaso alguno de estos jóvenes de ojos brillantes demostraría interés en convertirse en traductor?

Es probable que no sea así. Tal como Lawrence Venuti ha señalado con tanta astucia, la traducción es la profesión invisible. Aun cuando los traductores reciben cierta atención, suele subestimarse nuestra profesión en la sociedad en general.  Tal como Nataly Kelly señala recientemente en un artículo en el Huffington Post, las creencias populares de que la traducción automática va a eliminar la necesidad de traductores humanos, o que cualquier persona bilingüe puede ser un traductor, se encuentran entre las ideas erróneas más comunes sobre nuestra profesión. El nuevo libro de Kelly Found in Translation: How Language Shapes our Lives and Transforms the World, escrito con Jost Zetzsche, pretende desmentir tales mitos y corregir el grave  problema de imagen que padece una profesión que tiene un impacto mucho más grande en el mundo de lo que mucha gente reconoce.

En su libro, Kelly y Zetzsche han reunido una colección impresionante de datos y anécdotas que subrayan la importancia de la traducción en nuestra vida cotidiana. Ambos autores llevan años trabajando en el ámbito de los servicios lingüísticos profesionales y algunos de las historias relatadas provienen de sus propias experiencias. Una de dichas experiencias es la anécdota dramática con que se inicia el libro: una noche de viernes, alrededor de la medianoche, Kelly, que trabaja como intérprete para el servicio telefónico de atención a emergencias, recibe una llamada para interpretar para una persona que susurra urgentemente en el auricular: “Me va a matar”.  Kelly hace su mejor esfuerzo para controlar su temor mientras traduce rápidamente al inglés las palabras de la persona que habla: “He’s going to kill me.” Así, desde la primera página, el lector se percata de que a veces la traducción se trata de una cuestión de vida o muerte.

Aunque esto tipo de anécdotas llamarían la atención de cualquier lector, ofrecen un nivel adicional de fascinación para los traductores e intérpretes. En el mismo momento en que comparto indirectamente el pánico que inspira la historia de Kelly, me pregunto, ¿por qué traduce las palabras “me va a matar” como “he’s going to kill me”? El original en español no da ninguna indicación de género, por lo que en inglés podría ser igualmente “she’s going to kill me”, o incluso “it’s going to kill me”. En el calor del momento, los intérpretes no tienen tiempo para tales reflexiones, sino que tienen que tomar una decisión en el acto y seguir su instinto.  Los traductores, en cambio, aquellos que trabajamos con la palabra escrita, tenemos el lujo de poder cavilar sobre estos intersticios entre idiomas antes de comprometernos con una versión definitiva en el idioma de llegada. Las oportunidades que nos ofrece para meditar tales acertijos lingüísticos es lo que hace que Found in Translation sea un libro particularmente interesante para el especialista del lenguaje.

Sin embargo, se trata de un libro que debería interesar a cualquier persona que tenga incluso el más mínimo interés en cómo se relacionan entre sí los pueblos del mundo. Y el mensaje para tales lectores es sencillo y lo expresa elocuentemente David Crystal en el prefacio del libro: La humanidad depende de la traducción para su buen funcionamiento. Los autores demuestran este punto con muchos ejemplos a nivel internacional, tales como el papel esencial de los traductores en la redacción de los tratados internacionales, o el rol importante que ha jugado la traducción en la transformación de las redes sociales como Facebook o LinkedIn en fenómenos verdaderamente mundiales. Sin embargo, la traducción puede ser tan importante dentro de las fronteras como a través de ellas. Consideremos, por ejemplo, los gastos enormes que implican los análisis y diagnósticos erróneos que pueden ahorrarse mediante la contratación de intérpretes profesionales en las consultas médicas, o el caso sorprendente de la “palabra de setenta millones de dólares”, en el cual la falta de un intérprete profesional en un hospital en Florida tuvo como resultado una demanda de70 millones de dólares por negligencia debido a una confusión entre la palabra española “intoxicado” y la palabra inglesa intoxicated (“ebrio”). Otro ejemplo es el importante papel que puede jugar la traducción en la protección o el renacimiento de las lenguas de las minorías tales como los hablantes de gaélico en Irlanda o los maoríes de Nueva Zelanda, o incluso, como en el caso extraordinario de la lengua wampanaog de Massachussetts, en la resurrección de un idioma que hace mucho tiempo se había declarado muerto. Pero si todo esto no es suficiente para convencerte de la importancia de la traducción en nuestro mundo, los autores te invitan a considerar la gran magnitud de la industria de la traducción: En el 2012, el mercado mundial de servicios lingüísticos suma más de 33 mil millones de dólares americanos, lo que lo hace tal vez “la industria más grande de la que la mayoría de la gente no ha oído nunca”.

Si la traducción de calidad es fundamental para la comunicación intercultural, es igualmente cierto que una mala traducción puede tener efectos trágicos en el fomento de los malentendidos interculturales. Un ejemplo de esto sería la famosa declaración de Nikita Kruschev “Los enterraremos”, citada con tanta frecuencia en los medios de comunicación occidentales durante la Guerra Fría para subrayar la postura supuestamente hostil y belicosa hacia los países del Occidente. Según los autores, una traducción más precisa de la frase rusa que utilizó Kruschev sería “Prevaleceremos sobre ustedes”, pues la intención de la declaración era simplemente la de expresar la creencia de los rusos de que el modelo soviético de gobernanza duraría más que el modelo capitalista de los países occidentales, muy lejos de la virtual declaración de guerra que sugiere la (mala) traducción al inglés o español. Found in Translation ofrece muchos casos de errores de traducción cuyos efectos van desde lo cómico hasta lo catastrófico. De hecho, incluso San Jerónimo, patrón de los traductores, aparentemente no era inmune a cometer errores en sus traducciones,  uno de los cuales por lo menos tuvo consecuencias particularmente graves para las relaciones interculturales durante siglos después.

Se podría decir que Found in Translation se enfoca demasiado en el impacto de los errores de los traductores, la cual es una tendencia común de los resúmenes de la historia de la traducción. Sin embargo, como profesionales lingüísticos que son, Kelly y Zetzsche están muy conscientes de las presiones y limitaciones que enfrentan los traductores e intérpretes, y es evidente que su propósito al incluir dichas anécdotas es simplemente poner de manifiesto cuán realmente desafiante es la profesión de la traducción.

Found in Translation es un libro entretenido que aclara sumamente bien la importancia fundamental de la traducción. Los ensayos sobre el valor de la traducción raramente logran llegar a un público más amplio y terminan, con demasiada frecuencia, simplemente predicando a los conversos, es decir, a los traductores e intérpretes. En este sentido, hay que aplaudirles a Kelly y Zetzsche por haber producido un libro que es lo suficientemente accesible como para llamar la atención de cualquier lector. Esperemos que tenga el éxito comercial que se merece, y de este modo hacer que nuestra invisible profesión sea un poco más visible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *