La crisis de los refugiados sirios: una carta abierta para los Hispano Canadienses

Francis Peddie

Syrian Refugee CrisisQueridos amigos:

Desde la elección, los medios en Canadá han puesto sus reflectores en la promesa que hizo el Partido Liberal de acomodar a 25,000 refugiados sirios en nuestro país hacia finales del año. Se trata de un enorme desafío en términos de voluntad y logística. Se trata también de una promesa cargada de controversia y un poco de miedo. ¿No será demasiada gente, y demasiado pronto? ¿No se abren las puertas de Canadá a la infiltración terrorista? ¿Serán gente apta para unirse a la familia canadiense?

No hace mucho tiempo, un conjunto de miedos y dudas semejantes rodearon la admisión de los latinoamericanos a Canadá, en particular de los que huían de los conflictos de la Guerra Fría en Chile, Argentina, Uruguay, El Salvador, Nicaragua y Guatemala. Durante las décadas de los 70 y los 80, el temor a la infiltración izquierdista afectó la política de aceptación de emigrantes en Canadá, así como el espectro del radicalismo del Islam la tiñe hoy en día. Ahora sabemos que esos miedos eran infundados, y que la gente que llegó a Canadá huyendo del terrorismo de Estado no representaba ninguna amenaza para el país y sus ciudadanos. Muchos superaron los traumas de la tortura, el distanciamiento y el rechazo para convertirse en miembros vibrantes de la sociedad canadiense. El país es ahora más rico por su presencia.

El éxito de los recién llegados de Latinoamérica a Canadá dependió de sus propios talentos y sus habilidades para establecer nuevas vidas en el extranjero, pero ellos no realizaron solos esta tarea. Otros residentes de Canadá, tanto ciudadanos como no ciudadanos, donaron su tiempo y contribuyeron con los recursos a la mano para ayudar a que los exiliados de América Latina se sintieran menos solos y vulnerables. Todas las instancias del gobierno jugaron un papel, pero también lo hicieron los actores no-gubernamentales y diversos grupos en todo el país. Ya sea orientando, interpretando, traduciendo o simplemente dándole a los nuevos vecinos una bolsa de juguetes para sus niños, la gente común y corriente de las comunidades buscó que sus nuevos amigos se sintieran a gusto en sus nuevas casas. Es en esos momentos cuando podemos ver lo mejor que podemos llegar a ser.

Hoy les ruego a todos los que estén leyendo esto que hagan lo mismo por nuestros hermanos y hermanas de Siria. Sus vidas están destrozadas, su patrimonio destruido y no tienen hogares. Ellos llegarán a nuestro país con casi nada, y muchos –si no es que la mayoría- sufrirán el destierro en cuerpo y alma. Estarán asustados y perdidos. Ninguna persona puede sanar sus heridas, pero trabajando juntos podemos ayudarlos. Por favor donen un poco de tiempo, apoyo y recursos en este esfuerzo. Hay muchos grupos, como Romero House, Lifeline Syria o Toronto West End Refugee Partnership, que los ayudarán a convertir su buena voluntad en acciones. Sus acciones honrarán a aquellos que ayudaron en el pasado, y contribuirán a edificar un futuro luminoso para nuestros nuevos vecinos y amigos.

Atentamente,

Francis Peddie

Francis Peddie es un profesor canadiense con un Doctorado en Historia latinoamericana de la Universidad de York y el autor del libro Young, Well-Educated and Adaptable: Chilean Exiles in Ontario and Quebec 1973-2010 (University of Manitoba Press, 2014).

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