{"id":3840,"date":"2015-07-10T12:30:43","date_gmt":"2015-07-10T12:30:43","guid":{"rendered":"https:\/\/dialogos.ca\/?p=3840"},"modified":"2026-04-03T22:22:39","modified_gmt":"2026-04-03T22:22:39","slug":"la-miseria-y-el-esplendor-de-la-traduccion-iii-sobre-el-hablar-y-el-callar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dialogos.ca\/es\/2015\/07\/la-miseria-y-el-esplendor-de-la-traduccion-iii-sobre-el-hablar-y-el-callar\/","title":{"rendered":"La miseria y el esplendor de la traducci\u00f3n III: Sobre el hablar y el callar"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 Ortega y Gasset<\/strong><\/p>\n<p><em>En esta tercera parte de su famoso ensayo, fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Ortega y Gasset habla de las limitaciones del lenguaje, el cual se caracteriza tanto por lo que no puede decir como por lo que s\u00ed puede. Dichas limitaciones de lo expresable difieran de un idioma al otro, hecho que supone un gran reto para la traducci\u00f3n, pero que tambi\u00e9n pone de relieve su importancia para la mayor misi\u00f3n humana de todas: entender cabalmente lo que significa ser humano.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Una vez aplacada la tormenta que mis \u00faltimas palabras hab\u00edan suscitado, pude continuar de esta manera:<\/p>\n<p>\u2014Comprendo muy bien la indignaci\u00f3n de ustedes. La afirmaci\u00f3n de que hablar es una faena ilusoria y una acci\u00f3n ut\u00f3pica tiene todo el aire de una paradoja y la paradoja es siempre irritante. Lo es mucho m\u00e1s para franceses. Tal vez el curso de esta conversaci\u00f3n nos lleve a un punto en que necesitemos aclarar por qu\u00e9 el esp\u00edritu franc\u00e9s es tan enemigo de la paradoja. Pero reconocer\u00e1n ustedes que no siempre est\u00e1 en nuestro albedr\u00edo evitarla. Cuando tratamos de rectificar una opini\u00f3n muy fundamental, que nos parece muy err\u00f3nea, no hay probabilidad de que nuestras palabras se eximan de cierta parad\u00f3jica insolencia. \u00a1Qui\u00e9n sabe, qui\u00e9n sabe si el intelectual, por prescripci\u00f3n inexorable y contra su gusta o voluntad, no ha sido comisionado para hacer constar en este mundo la paradoja! Si alguien se hubiese ocupado en aclararnos, de una vez y a fondo, por qu\u00e9 existe el intelectual, para qu\u00e9 est\u00e1 ah\u00ed desde que est\u00e1 y nos pusiese delante algunos sencillos datos de c\u00f3mo sintieron su misi\u00f3n los m\u00e1s antiguos \u2014por ejemplo, los pensadores arcaicos de Grecia, los primeros profetas de Israel, etc. \u2014, acaso resultase esa sospecha m\u00eda cosa evidente y trivial. Porque, al cabo, <em>doxa<\/em> significa la opini\u00f3n p\u00fablica, y no parece justificado que exista una clase de hombres cuyo oficio espec\u00edfico consiste en opinar si su opini\u00f3n ha de coincidir con la p\u00fablica. \u00bfNo es esto superfetaci\u00f3n o, como nuestro lenguaje espa\u00f1ol, hecho m\u00e1s por arrieros que por chambelanes, dice: albarda sobre albarda? \u00bfNo parece m\u00e1s veros\u00edmil que el intelectual existe para llevar la contraria a la opini\u00f3n p\u00fablica a la doxa, descubriendo, sosteniendo frente al lugar com\u00fan la opini\u00f3n verdadera, la paradoxa? Pudiera acontecer que la misi\u00f3n del intelectual fuese esencialmente impopular.<\/p>\n<p>Tomen ustedes estas sugestiones no m\u00e1s que como defensa m\u00eda frente a su irritaci\u00f3n, pero sea dicho de paso que con ellas crea rozar asuntos de primer orden, aunque escandalosamente intactos. Conste, por lo dem\u00e1s, que de esta nueva divagaci\u00f3n son ustedes los responsables por haberse soliviantado contra m\u00ed.<\/p>\n<p>Y el caso es que mi afirmaci\u00f3n, pese a su fisonom\u00eda parad\u00f3jica, es cosa bastante simple y obvia. Solemos entender por hablar el ejercicio de una actividad mediante la cual logramos hacer nuestro pensamiento manifiesto al pr\u00f3jimo. El habla es, \u00a1claro est\u00e1!, muchas otras cosas adem\u00e1s de esto, pero todas ellas suponen o implican esa funci\u00f3n primaria del hablar. Por ejemplo, hablando intentamos persuadir a otro, influir en \u00e9l, a veces enga\u00f1arlo. La mentira es un habla que oculta nuestro aut\u00e9ntico pensamiento. Pero es evidente que la mentira ser\u00eda imposible si el hablar primario y normal no fuese sincero. La moneda falsa circula sostenida por la moneda sana. A la postre, el enga\u00f1o resulta ser un humilde par\u00e1sito de la ingenuidad.<\/p>\n<p>Digamos, pues, que el hombre, cuando se pone a hablar lo hace porque cree que va a poder decir lo que piensa. Pues bien; esto es ilusorio. El lenguaje no da para tanto. Dice, poca m\u00e1s o menos, una parte de lo que pensamos y pone una valla infranqueable a la transfusi\u00f3n del resto. Sirve bastante bien para enunciaciones y pruebas matem\u00e1ticas: ya el hablar de f\u00edsica empieza a ser equ\u00edvoco o insuficiente. Pero conforme la conversaci\u00f3n se ocupa de temas m\u00e1s importantes que \u00e9sos, m\u00e1s humanos, m\u00e1s \u00abreales\u00bb, va aumentando su imprecisi\u00f3n, su torpeza y su confusionismo. D\u00f3ciles al prejuicio inveterado de que hablando nos entendemos, decimos y escuchamos tan de buena fe que acabamos por malentendernos mucho m\u00e1s que si mudos nos ocup\u00e1semos en adivinarnos. M\u00e1s a\u00fan: como nuestro pensamiento est\u00e1 en gran medida adscrito a la lengua \u2014aunque me resisto a creer que la adscripci\u00f3n sea, como suele sostenerse, absoluta\u2014, resulta que pensar es hablar consigo mismo y, consecuentemente, malentenderse a s\u00ed mismo y correr gran riesgo de hacerse un puro l\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo exagera usted un poco? \u2014pregunta ir\u00f3nico m\u00edster Z.<\/p>\n<p>\u2014Tal vez, tal vez&#8230; Pero se tratar\u00eda en todo caso de una exageraci\u00f3n medicinal y compensatoria. En 1922 hubo una sesi\u00f3n en la Sociedad de Filosof\u00eda, de Par\u00eds, dedicada a discutir el problema del progreso en el lenguaje. Tomaron parte en ella, junto a los fil\u00f3sofos del Sena, los grandes maestros de la escuela ling\u00fc\u00edstica francesa, que es, en cierto modo, al menos como escuela, la m\u00e1s ilustre del mundo. Pues bien; leyendo el extracto de la discusi\u00f3n, top\u00e9 con unas frases de Meillet, que me dejaron estupefacto \u2014de Meillet, maestro sumo de ling\u00fc\u00edstica contempor\u00e1nea\u2014: \u00abToda lengua \u2014dec\u00eda\u2014 expresa cuanto es necesario a la sociedad de que es \u00f3rgano&#8230; Con cualquier fonetismo, con cualquier gram\u00e1tica, se puede expresar cualquiera cosa\u00bb. \u00bfNo les parece a ustedes que, salvando todos los respetos debidos a la memoria de Meillet, hay tambi\u00e9n en esas palabras evidente exageraci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo ha averiguado Meillet la verdad de sentencia tan absoluta? No ser\u00e1 en calidad de ling\u00fcista. Como ling\u00fcista conoce s\u00f3lo las lenguas de los pueblos, pero no sus pensamientos, y su dogma supone haber medido \u00e9stos con aqu\u00e9llas y haber hallado que coinciden, sobre que no basta decir: toda lengua puede formular todo pensamiento, sino si todas pueden hacerlo con la misma facilidad e inmediatez. La lengua vasca ser\u00e1 todo lo perfecta que Meillet quiera, pero el caso es que se olvid\u00f3 de incluir en su vocabulario un signo para designar a Dios y fue menester echar mano del que significaba \u00abse\u00f1or de lo alto\u00bb\u2014 Jaungoikua. Como hace siglos desapareci\u00f3 la autoridad se\u00f1orial, Jaungoikua significa hoy directamente Dios, pero hemos de ponernos en la \u00e9poca en que se vio obligada a pensar Dios como una autoridad pol\u00edtica y mundanal, a pensar Dios como gobernador civil o cosa por el estilo. Precisamente, este caso nos revela que, faltos de nombre para Dios, costaba mucho trabajo a los vascos pensarlo: por eso tardaron tanto en convertirse al cristianismo y el vocablo indica que fue necesaria la intervenci\u00f3n de la Polic\u00eda para meter en sus cabezas la idea pura de la divinidad. De modo que la lengua no s\u00f3lo pone dificultades a la expresi\u00f3n de ciertos pensamientos, sino que estorba la recepci\u00f3n de otros, paraliza nuestra inteligencia en ciertas direcciones.<\/p>\n<p>No vamos a entrar ahora en las cuestiones verdaderamente radicales \u2014\u00a1y las m\u00e1s sugestivas!\u2014 que suscita este enorme fen\u00f3meno que es el lenguaje. A mi juicio, esas cuestiones no han sido a\u00fan ni siquiera entrevistas, precisamente por habernos cegado para ellas el equ\u00edvoco perpetuo oculto en esa idea de que el habla nos sirve para manifestar nuestros pensamientos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qu\u00e9 equ\u00edvoco se refiere usted? No entiendo bien \u2014 pregunta el historiador del arte.<\/p>\n<p>\u2014Esa frase puede significar dos cosas radicalmente distintas: que al hablar intentamos expresar nuestras ideas o estados \u00edntimos, pero s\u00f3lo en parte lo logramos, o bien, que el habla consigue plenamente este prop\u00f3sito. Como ven ustedes, reaparecen aqu\u00ed los dos utopismos con que tropezamos antes al ocuparnos de la traducci\u00f3n. Y lo mismo aparecer\u00e1n en todo hacer humano, seg\u00fan la tesis general que les invit\u00e9 a ensayar: \u00abtodo lo que el hombre hace es ut\u00f3pico\u00bb. S\u00f3lo este principio nos abre los ojos sobre las cuestiones radicales del lenguaje. Porque si, en efecto, nos curamos de pensar que el habla logra expresar todo lo que pensamos, nos daremos cuenta de lo que de hecho y con toda evidencia nos pasa constantemente, a saber: que, constantemente, al hablar o escribir renunciamos a decir muchas cosas porque la lengua no nos lo permite. \u00a1Ah, pero entonces la efectividad del hablar no es s\u00f3lo decir, manifestar, sino que al mismo tiempo, es inexorablemente renunciar a decir, callar, silenciar! El fen\u00f3meno no puede ser m\u00e1s frecuente e incuestionable. Recuerden ustedes lo que les pasa cuando tienen que hablar en una lengua extra\u00f1a. \u00a1Qu\u00e9 tristeza! Es la que yo estoy sintiendo ahora al hablar en franc\u00e9s: la tristeza de tener que callar las cuatro quintas partes de lo que se me ocurre, porque esas cuatro quintas partes de mis pensamientos espa\u00f1oles no se pueden decir buenamente en franc\u00e9s, a pesar de que ambas lenguas son tan pr\u00f3ximas. Pues no se crea que no pasa lo mismo, bien que en menor medida, cuando pensamos en nuestro idioma: s\u00f3lo el preconcepto contrario nos impide advertirlo. Con lo cual me veo en la terrible situaci\u00f3n de provocar una segunda tormenta mucho m\u00e1s grave que la anterior. En efecto; todo lo dicho viene por fuerza a resumirse en una f\u00f3rmula que ostenta francamente sus insolentes b\u00edceps de paradoja. Es \u00e9sta: no se entiende en su ra\u00edz la estupenda realidad que es el lenguaje si no se empieza por advertir que el habla se compone sobre todo de silencios.<\/p>\n<p>Un ser que no fuera capaz de renunciar a decir muchas cosas, ser\u00eda incapaz de hablar. Y cada lengua es una ecuaci\u00f3n diferente entre manifestaciones y silencios. Cada pueblo calla unas cosas para poder decir otras. Porque todo ser\u00eda indecible. De aqu\u00ed la enorme dificultad de la traducci\u00f3n: en ella se trata de decir en un idioma precisamente lo que este idioma tiende a silenciar. Pero, a la vez, se entrev\u00e9 lo que traducir puede tener de magn\u00edfica empresa: la revelaci\u00f3n de los secretos mutuos que pueblos y \u00e9pocas se guardan rec\u00edprocamente y tanto contribuyen a su dispersi\u00f3n y hostilidad; en suma, una audaz integraci\u00f3n de la Humanidad. Porque, como Goethe dec\u00eda: \u00abS\u00f3lo entre todos los hombres es vivido por completo lo humano\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/dialogos.ca\/es\/2015\/08\/la-miseria-y-el-esplendor-de-la-traduccion-iv-no-hablamos-en-serio\/?lang=es\"><strong>Leer la cuarta parte: &#8220;No hablamos en serio&#8221;<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ortega y Gasset En esta tercera parte de su famoso ensayo, fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Ortega y Gasset habla de las limitaciones del lenguaje, el cual se caracteriza tanto por lo que no puede decir como por lo que s\u00ed puede. &hellip; <a href=\"https:\/\/dialogos.ca\/es\/2015\/07\/la-miseria-y-el-esplendor-de-la-traduccion-iii-sobre-el-hablar-y-el-callar\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-3840","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-traduccion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.8 - 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