Quejase de la suerte
Sor Juana Inés de la Cruz vivió en la Ciudad de México durante la época barroca de la Nueva España. A pesar de ser una monja católica muy devota, en muchos de sus poemas expresa una frustración respecto a las expectativas de la iglesia, que confundían la expresión artística y la búsqueda de la belleza con el egoísmo materialista.
En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?
¿En que te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?
Y no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi pensamiento
que no mi pensamiento en las riquezas
Y no estimo hermosura que, vencida,
Es despojo civil de las edades,
Ni riqueza me agrada fementida,
Teniendo por mejor, en mis verdades,
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades

Esto es una forma en la que se nos es mas facil sacar las concluciones