La traducción de América Latina. Primera parte: John Felstiner y Pablo Neruda

Martin Boyd

En Translating Neruda: The Way to Macchu Picchu (1980), estudio autorreflexivo de John Felstiner sobre su manera de abordar la traducción de la obra clásica de Pablo Neruda Alturas de Macchu Picchu, el traductor define la traducción de la poesía como “un acto y un arte esencial de la crítica literaria” (Felstiner 2). Desde que Felstiner escribió esta definición, el concepto del traductor como crítico literario ha llegado a ser un tema recurrente en la traductología, aunque pocos autores han explorado el concepto tan a fondo como lo hizo B. Folkart Di Stefano en su artículo “Translation as Literary Criticism”, publicado en 1982. Mientras que Di Stefano argumenta que el traductor debe “hacer uso del aparato completo de la crítica literaria antes de y durante su traducción del texto” (Di Stefano 254), Felstiner plantea un sólido argumento acerca de que el proceso de traducir un poema requiere que el traductor “determine, mediante un trabajo académico y analítico, la forma en que el poeta llegó a escribir esta obra” (37). Felstiner representa esta tarea, así de difícil como suena, como un profundo viaje hacia el mundo del texto original y de su autor, motivado por el deseo de comprenderlos claramente a los dos: “Quería comprender lo que Pablo Neruda quería decir. Lo pude lograr al tomar su poema en sus propios términos y luego traducirlo en los míos propios” (10).

Tomadas como tales, las declaraciones anteriores podrían interpretarse como evocaciones de la definición de la traducción de Gayatri Spivak, como “el acto más íntimo de lectura” (Spivak 191). Sin embargo, a medida que Felstiner elabora su descripción de este viaje al mundo interior de Neruda, se percibe algo un tanto invasivo, incluso imperialista en el método que describe; en efecto, tal vez no es de sorprenderse que Felstiner sea admirador del trabajo del traductólogo George Steiner (Felstiner 2), ya que el proceso que describe se asemeja a la descripción de la traducción de éste como “movimiento hermenéutico”, en el cual el traductor “invade, extrae y ‘trae a casa’” (Steiner 193), metáfora que me trae a la mente cierta imagen del pillaje de los conquistadores que tanto fascinaron a Felstiner en su juventud (Felstiner 8).

Como angloamericano, Felstiner admite francamente el ambiente de arrogante desprecio hacia América Latina en el que creció, al comentar que de niño “sentía que la vida ‘al sur de la frontera’ era sórdida, somnolienta y de alguna manera arbitraria” (8). El racismo cerrado que conllevan las dicotomías simplistas de “Norte/Sur” o “Nosotros/Ellos” se trata de una grave aflicción intelectual y espiritual que constituye la barrera más grande contra la comprensión intercultural en América. Sin embargo, aun como adulto y traductor de uno de los poetas latinoamericanos más importantes del siglo XX, no parece que Felstiner haya logrado deshacerse de esta pesada perspectiva. Se refiere acertadamente a que la “corriente lateral” de la civilización que le ha dado forma a la cultura estadounidense (desde Jerusalén a Atenas, Roma, París, Londres y Nueva York) ha dejado a muchos escritores estadounidenses con la impresión que “lanzarse hacia el sur” es semejante a “caer en la oscuridad” (8), y luego describe su propio viaje al mundo de la literatura hispana como un “descenso”, y hace uso de las palabras del propio Neruda para construir una metáfora de su viaje hacia abajo: “más abajo… Hundí mi mano turbulenta y dulce… descendí como gota entre la paz sulfúrica…” (9). En la mente del anglófono, el “sur” está, por definición, “abajo” del “norte”; cabe reflexionar que la expresión en inglés “down south” no se puede traducir al español, ya que la noción descabellada de que se desciende al viajar hacia el sur es una visión propia de la lengua inglesa. De esta forma, la fascinación de Felstiner por la poesía de Neruda asume el carácter de descenso al Inframundo (“¿así es como opera la imaginación debajo del ecuador?” se pregunta) que seduce al jóven de la ‘civilización’ con la ‘sensualidad’ y las ‘influencias extrañas’ ante las cuales T.S. Eliot, en sus pocas referencias a Sudamérica, mostraba tanta indignación. El hecho de que Felstiner describa la “sensualidad” de Neruda como el mayor reto de la traducción (29), por lo que puede ser difícil encontrar un equivalente en inglés (lengua que se supone que carece de tal sensualidad), tiende a reforzar la sensación de que el traductor sigue influenciado por una perspectiva que, de manera romántica, le confiere al mundo que se encuentra “al sur de la frontera”, la calidad de exótico y lo denigra de manera implícita al representarlo como un mundo de pasión ardiente, a diferencia del supuesto racionalismo del ‘civilizado’ “Norte”.

Tal vez lo más irónico de todo es que Felstiner finalmente recurra a T.S. Eliot para orientar su traducción de Neruda, a pesar del desdén de este poeta por todo lo que está fuera de la tradición europea, al emplear repetidamente los Four Quartets de Eliot como prisma a través del cual se lee e interpreta Alturas de Macchu Picchu (18). Aunque comparto la opinión de Felstiner en cuanto a que “las mejores traducciones de poesía generan una enunciación enteramente nueva en el idioma de destino” (29), lo que me preocupa, dada la ruta que toma Felstiner en su llamado “descenso” a América Latina, es la manera en que la nueva enunciación representa las intenciones de Neruda.

Felstiner describe la traducción como una “actividad doble, es decir, crítica y creativa” (2), perspectiva que reúne dos dimensiones distintas pero relacionadas entre sí del proceso de traducción: la traducción como acto de leer y la traducción como acto de (re-)escribir. El hecho de que el autor de Translating Neruda parezca minimizar o incluso ignorar por completo la importancia de la perspectiva cultural como lente de refracción en la traducción tal vez no deba sorprendernos: antes del llamado “giro cultural” en la traductología a finales de los ochenta, se solía considerar la traducción como si ésta ocurriera dentro de un vació cultural. Sin embargo, desde entonces, muchos traductólogos han ampliado el enfoque más allá del texto traducido para tomar en consideración “toda la lengua y la cultura en que el texto fue constituido” (Trivedi 254). En este sentido, el estudio autorreflexivo de Felstiner plantea la interrogante acerca del tipo de efectos que el etnocentrismo cerrado y los relatos de ‘Norte’ y ‘Sur’ que influyen en las visiones nortemericanas de América Latina pueden tener en la traducción de la literatura latinoamericana al inglés . Esta es una pregunta que espero explorar en futuros artículos en este foro.

Obras citadas

Felstiner, John. Translating Neruda: The Way to Macchu Picchu. Stanford: Stanford University Press, 1980. Impreso.
Folkart Di Stefano, B. “Translation as Literary Criticism.” Meta: Translator’s Journal. 27.3 (1982): 241 (-256): Impreso.
Spivak, G. “The Politics of Translation.” Outside in the Teaching Machine. Londres: Routledge, 1993. 179-200. Impreso.
Steiner, G. “The Hermeneutic Motion.” The Translation Studies Reader. Ed. L Venuti. 2a ed. Londres: Routledge, 2004. 193-198. Impreso.
Trivedi, H. “Translating Culture vs. Cultural Translation.” In Translation: Reflections, Refractions, Transformations. Eds. P. St.-Pierre et al. Nueva Delhi: Pencraft International, 2005. 251-261.

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