Un hito en la literatura hispanocanadiense

CloudburstCloudburst: An Anthology of Hispanic Canadian Short Stories
Coordinadores:  Luis Molina Lora, Julio Torres-Recinos
Editorial: University of Ottawa Press
Ottawa, 2013

Reseña por Martin Boyd

En el 2008, la publicación de la antología coordinada por Luis Molina Lora y Julio Torres-Recinos, Retrato de una nube. Primera antología del cuento hispano canadiense, marcó un hito en la literatura hispanocanadiense: la primera antología exclusivamente dedicada a cuentos escritos por autores hispanocanadienses. Cinco años después, la aparición de la traducción de la misma antología al inglés, bajo el título Cloudburst: An Anthology of Hispanic Canadian Short Stories (“Chaparrón. Una antología de cuentos hispanocanadienses”) y editada por la University of Ottawa Press, marca otro hito: la primera antología de cuentos hispanocanadienses traducidos al inglés, que por primera vez pone la riqueza y la diversidad de la ficción hispanocanadiense al alcance de lectores angloparlantes.

La antología refleja tanto la larga trayectoria como la diversidad actual de la literatura hispanocanadiense, una tradición literaria que nació con la llegada a Canadá de escritores exiliados del Cono Sur durante la tumultuosa década de los años 70. Entre dichos autores se destaca Jorge Etcheverry, escritor chileno radicado en Ottawa que fundó en dicha ciudad la Editorial Cordillera, una de las primeras editoriales en Canadá dedicada a la publicación de textos literarios en español. Etcheverry aparece en esta antología junto con varios de sus contemporáneos, tales como Nela Río y Carmen Rodríguez, de origen argentino y chileno respectivamente, cuyo trabajo en impulsar la literatura en español en este país les convirtió en figuras claves de la primera generación de escritores hispanocanadienses.

También aparecen aquí los integrantes de una nueva generación de escritores, tales como los mexicanos Martha Bátiz y Felipe Quetzalcóatl Quintanalla, cuyas aportaciones al creciente canon de literatura hispanocanadiense han ampliado mucho su diversidad de estilos y temas.

Dicha diversidad queda plenamente patente en esta antología, que incluye cuentos que se inspiran en tradiciones tan variadas como la narrativa de denuncia política hasta la ficción cómica, pasando por estilos experimentales y el uso del lenguaje coloquial e incluso del “spanglish”, reflejando así la realidad del hispano en Canadá. La antología también ofrece una amplia diversidad de temas, desde historias íntimas de vida familiar hasta reflexiones sobre las traumas provocadas por los conflictos políticos del país de origen. Muchos relatos también dan cuenta de la nostalgia por el país natal y las dificultades que enfrentan los inmigrantes para adaptarse al país adoptado. Si hay un hilo conductor que une todas las obras, es la calidad de las mismas, la cual refleja la minuciosa labor de Luis Molina Lora y Julio Torres-Recinos en su selección de lo mejor de la literatura hispanocanadiense.

La antología recopila 42 cuentos escritos por 22 autores de nueve países distintos—Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Perú y España—, y traducidos por siete traductores en un proyecto auspiciado por la Escuela de Traducción de la Universidad de Ottawa. Se trata del proyecto de traducción del español al inglés de mayor envergadura en la historia de la literatura canadiense y el resultado es un volumen que seguramente servirá para llevar la narrativa hispanocanadiense a un público más amplio. Ojalá que le sigan más proyectos del mismo tipo, para que la riqueza y la diversidad de la ficción hispanocanadiense reciba el reconocimiento debido como una parte cada vez más importante de la literatura canadiense.

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