Chavela Vargas, una voz del más allá

Martin Boyd

Chavela VargasChavela Vargas, la cantante mexicana con voz incomparable que parece encarnar el espíritu mismo de la melancolía, nos dejó el año pasado tras una carrera musical de más de 60 años que la convirtió en una de las figuras más importantes de la cultura mexicana contemporánea y la auténtica encarnación de “La Llorona”, el tema que llegó a ser su canción signatura.

Aunque conocida en todo el mundo como mexicana, de hecho Vargas nació en Costa Rica en 1919 y fue nacionalizada mexicana muchos años después. Empezó a cantar en Costa Rica, antes de que emigrara sola a México a los 14 años de edad, huyendo de un país que no supo, según ella, valorar su talento.

En México desempeñó varios oficios hasta que apareció la oportunidad que la hizo tropezarse con la fama: el tema “Macorina”, una canción de rebeldía del siglo XVII que interpretó con sus propios arreglos. Chavela Vargas sorprendió por su actitud desafiante y su apuesta radical. Eran épocas en las que paseaba con el cantante mexicano Agustín Lara, era musa y amiga del gran escritor Juan Rulfo, y vivía con los pintores míticos Diego Rivera y Frida Kahlo. Entre sus canciones más famosas destacan “La Llorona”, “Somos”, “Luz de luna” o “Canción de las simples cosas”. Vargas grabó más de 40 discos -entre propios y ajenos, para los que prestó la gravedad de su voz- y protagonizó casi mil conciertos.

Tras varios años de lucha con el alcoholismo, Chavela Vargas volvió a cantar a principios de los noventa. Manolo Arroyo la redescubrió en El Hábito, en la colonia de Coyoacán en el Distrito Federal, donde cantaba, y la llevó a España. El cineasta español Pedro Almodóvar le ofreció participar en su producción La flor de mi secreto. Joaquín Sabina –uno de los cantautores españoles más destacados de las últimos tres décadas– la invitó a cantar en varios de sus discos. Su fama en España llegó a tanto que una calle de Burgos lleva su nombre. Para Chavela, España era “un país que me hizo su amiga en los años 80, abriéndome sus brazos y su juventud”. Almodóvar besó el suelo del escenario del Pabellón de Deportes del Real Madrid y pidió silencio a la audiencia antes de entregar a Vargas el Premio Latino de Honor. El Consejo de Ministros español le concedió la Gran Cruz de Isabel la Católica en el año 2000.

Tras cumplir medio siglo de carrera artística, la cantante mexicana se despidió de los escenarios en octubre de 2006 con un concierto homenaje en la Ciudad de México. “No quiero que me vayan a ver solamente por ser una viejita simpática”, dijo. Sin embargo, siguió colaborando en grabaciones junto a otros artistas como Miguel Bosé, Joaquín Sabina, Ana Belén y Armando Manzanero.

Durante 2009, con motivo de su 90 aniversario, el Gobierno de la Ciudad de México le rindió un homenaje nombrándola ciudadana distinguida. Una mujer diminuta pero poseída de gran fuerza, Vargas siempre se rebeló contra los paradigmas tradicionales que delimitaban la definición de la mujer. En 2001 le dijo al diario español El País: “Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí es un orgullo. Llevar el nombre de lesbiana. No lo voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego”.

Chavela Vargas falleció en Cuernavaca, Morelos, México, el 5 de agosto de 2012. En sus discos su voz extraordinaria resuena, con su timbre de ángel harapiento, como una voz del más allá, rebelde, casi mística, y finalmente libre de los dolores y angustias de los cuales nos canta.

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