Martin Boyd
Mucha gente me pregunta sobre la palabra “intercultural” en el nombre de mi empresa, Diálogos Intercultural Services. ¿A qué se refiere exactamente?
La respuesta breve es que se trata de un eufemismo de la traducción. Soy traductor y Diálogos es una empresa de traducción y los servicios que ofrecemos son “interculturales” en el sentido de que fomentan la comunicación de ideas e información entre culturas. Sin embargo, a un nivel más profundo, el concepto de la “interculturalidad” efectivamente sustenta mi filosofía de la traducción y la razón por la cual creo que es importante, ya que es a través de la comunicación intercultural facilitada por la traducción que las personas en diferentes contextos culturales pueden llegar a entenderse, apreciarse y conocerse unas a otras. La traducción abre la posibilidad de diálogos interculturales (de ahí la otra parte del nombre de la empresa, Diálogos), los cuales son mutuamente enriquecedores para ambas culturas. Y, en mi opinión, solo a través de esa interacción con otras culturas podemos empezar a desarrollar una comprensión más completa de lo que significa ser humano.
A menudo se identifica a Canadá como cuna del concepto del “multiculturalismo”. El término fue acuñado aquí en la década de los 60 en reconocimiento de la creciente diversidad cultural del país. Si bien la noción del multiculturalismo y el respeto a la diversidad que sustenta son ciertamente positivos, muchos han criticado el concepto para fomentar la estratificación cultural y fragmentación social, ya que es posible que las diferentes culturas que conviven en una sociedad supuestamente pluralista casi no interactúen. En los últimos años, un número cada vez mayor de autores que han examinado el asunto han comenzado a proponer como alternativa el concepto de la “interculturalidad”. Entre estos, destacan Mayte Gómez, quien, en su brillante análisis de la obra teatral unipersonal de Guillermo Verdecchia, Fronteras Americanas, señala que la exploración de las fronteras psicológicas que separan la sociedad canadiense del dramaturgo argentino-canadiense nos lleva a una conclusión que postula una nueva forma de ver al mosaico multicultural del país:
“No es meramente el multiculturalismo, una noción que parece dar a entender culturas estáticas e inmutables, que viven una al lado de la otra sin tocarse. En su lugar, podría llamarse interculturalidad, ya que se basa en la interacción entre culturas vivas y activas”.
Este nuevo término, alternativo al multiculturalismo, no está exento de controversias; su adopción para describir la política cultural oficial en la provincia de Quebec ya ha provocado un debate sobre los distintos matices del significado del concepto. Pero para mí, la clave de la noción de la interculturalidad es la “interacción” entre las culturas que describe Gómez. Y Toronto, una de las ciudades con mayor diversidad cultural del mundo y cuna del multiculturalismo es, a mi juicio. la ciudad idónea para poner en práctica el ideal de la interculturalidad.
Esta idea de la interculturalidad es uno de los temas fundamentales de mi novela, Papalotero, que cuenta la historia de Miguel Ángel, un joven inmigrante mexicano en Toronto que fabrica y vuela papalotes para ganarse la vida. En la novela traté de explorar el potencial de interacción intercultural que ofrece una ciudad tan diversa como Toronto. La profesión de volador de papalotes elegida por Miguel Ángel, la cual hace que se destaque marcadamente en una metódica ciudad de bancos y grandes empresas, es una especie de metáfora de la condición de todos los inmigrantes, que nunca se integran plenamente en el nuevo contexto cultural en que se encuentran. Sin embargo, así como la forma distinta de ver el mundo de Miguel Ángel transforma la vida de los que lo rodean, es la diferencia cultural de los inmigrantes la que constituye la mayor aportación potencial al enriquecimiento de su país adoptivo. Para que todos nos beneficiemos realmente de ese potencial, hay que dar el paso necesario a partir del multiculturalismo, concebido como la tolerancia a la diversidad, hacia la interculturalidad, es decir, la celebración de la diversidad.
Quiero invitar a todos los lectores del Foro que se encuentren en Toronto a participar en una conversación sobre la cuestión de la interculturalidad en la presentación de Papalotero en Toronto, que tendrá lugar en la librería Accents on Eglinton a las 19 horas el 28 de mayo. Además de celebrar la reciente publicación de esta historia de amor intercultural, espero que sea una oportunidad para hablar de las formas en que podemos pasar de la mera tolerancia a la diversidad, a su verdadera acogida.
Me gusta lo que planteas de la celebración de la diversidad. Ahí estaremos a la presentación de tu libro.