Balada de mi nombre
Para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, la publicación de esta semana es un poema de Gabriela Mistral (1889-1957). Nacida en Vicuña, Chile, de descendencia indígena y vasca, Mistral se convirtió en una de los embajadores más importantes de su país y la primera persona latinoamericana -y, hasta la fecha, la única mujer latinoamericana- premiada con el Premio Nobel de Literatura, en 1945. Un verdadero ícono latinoamericano, Mistral será recordada como una gran educadora, una defensora incansable de los derechos del niño y, sobre todo, autora de algunos de los poemas más conmovedores jamás escritos.
El nombre mío que he perdido,
¿dónde vive, dónde prospera?
Nombre de infancia, gota de leche,
rama de mirto tan ligera.
De no llevarme iba dichoso
o de llevar mi adolescencia
y con él ya no camino
por campos y por praderas.
Llanto mío no conoce
y no la quemó mi salmuera;
cabellos blancos no me ha visto,
ni mi boca con acidia,
y no me habla si me encuentra.
Pero me cuentan que camina
por las quiebras de mi montaña
tarde a la tarde silencioso
y sin mi cuerpo y vuelto mi alma.