Francis Peddie
Canadá, a lo largo de su historia, ha sido un país de la migración y a veces un sitio de refugio para individuos que sufrieron opresión en sus países de origen. En el pasado reciente, uno de tales grupos comprendía los chilenos quienes huyeron de su tierra natal después del golpe de estado militar bajo el mando del general Augusto Pinochet, quien derribó al gobierno electo del líder de la Unidad Popular, Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973. Con el derrocamiento del experimento chileno del socialismo democrático y el comienzo del reino de terror militar que le sucedió, salieron del país centenares de miles de chilenos de todas las clases sociales, muchos asociados en menor o mayor grado con el gobierno de Allende. En muchos casos, huyeron por coacción o por miedo por sus vidas y las de sus familias. En muchos casos, los que huyeron de la persecución no tenía plan de ir a un país en particular, sino que se refugiaron donde pudieran. En este contexto, Canadá se convirtió hacía los principios de 1974 en un lugar de refugio para muchos chilenos expulsados de sus hogares, y dicho país permaneció como tal durante las siguientes dos décadas. Aunque Canadá nunca llegó a ser un destino tan importante como otros países, sin embargo jugaba un papel significativo en la diáspora chilena.