Martin Boyd
Prácticamente desde los albores de la historia, la traducción ha sido de suma importancia para la sociedad humana. Toda clase de interacción entre las diferentes comunidades, ya sea para efectos de comercio, intercambio cultural o para hacer la guerra o la paz, ha dependido enormemente del trabajo de los traductores e intérpretes. Y sin embargo, solo hace relativamente poco que la traducción ha comenzado a consolidarse como profesión. Incluso ahora, la persistencia de las ideas erróneas entre el público, de que la traducción es una actividad que puede ser dominada por cualquier persona que cuente con conocimientos básicos de dos lenguas y un buen diccionario bilingüe, o que la traducción automática elimina, en efecto, la necesidad de traductores humanos, sugiere que aún nos queda un largo camino por recorrer antes de que la traducción reciba el respeto que merece como profesión.











